Reglas para cocinar con cannabis

Complejas explicaciones químicas a parte, los cannabinoides y, en especial, el popular THC son muy propensos a llevarse bien con los lípidos. En cualquiera de sus formas. Por el contrario, cualquier contacto con el agua será meramente aromático: no nos subirá ni el pelo. 

Si empleamos una grasa, no solo el aroma se impregnará en la preparación (y en tu casa, al menos por un rato). Los preciados componentes psicoactivos también. Cocinar con cannabis es un proceso delicado pero, con paciencia y tesón, le alegrarás la noche a cualquier malhumorado, a ti mismo y a tu pareja.

Cena romántica a la luz de los porros

Antes de cualquier sueño lúbrico, es importante que prestemos atención a la olla.

Lo primero: la marihuana.

¿Cuánto?

Pues depende. A no ser que seas Bob Marley y hayas cosechado, lo que tendrás a mano son unos cuantos gramos de cogollos. Si puedes procurar que sean buenos, gorditos y brillantes, mejor. 

Entre mejores cogollos, mejor resultado. Utilizar marihuana de baja calidad para cocinar con cannabis puede arruinar tu preparado, sobre todo si está adulterada. Si es del mercado negro, hiérvela en agua unos minutos antes de descarboxilarla. Por el contrario, si tienes la suerte de tener buena marihuana ¡bien! Ya hiciste la mitad.

¿Descarboxila… qué?

Descarboxilar los cogollos de cannabis es sencillo. El proceso consiste en darles un golpe de calor, buscando el mismo resultado que se obtiene al fumar: un cambio químico que convierte en biodisponibles los componentes psicoactivos. 

Lo mejor es triturar los cogollos no demasiado fino, utilizar un horno y procurar ser respetuosos con la temperatura. Si superamos por mucho los 130° o el tiempo apropiado, quemaremos la yerba y obtendremos un montón de cenizas nada sexys.

También debes saber que este proceso convertirá tu cocina en un club de fumadores. Los terpenos liberados al cocinar con cannabis son potentes y deliciosos, pero pueden importunar a tus vecinos. Como consejo, tuesta o hierve canela, nuez moscada y especies. Si preguntan, estás haciendo un bizcochazo o un arroz al curry. 

En caso de que ahorraste para conseguir 5 gramos de flores, o llamaste a tus amigos para juntar 15, de eso dependerá cuánto tiempo deberás descarboxilar. El mejor indicador es el color dorado-marrón delicioso, o GBD en inglés.

Este efecto se suele asociar a la reacción de Maillard, y también le sucede a las patatas rostizadas y a la carne de las hamburguesas. 

Tiempo y temperatura

Un principio, seguro y preciso, para cocinar con cannabis es no superar los 30 minutos de cocción a 130°. Otra configuración interesante sería bajar hasta los 110° y prolongar la cocción 45 minutos. En cualquiera de los casos, cuando alcance un color dorado, apaga el fuego. 

La descarboxilación muy rara vez superará los 30 minutos, a menos que estés experimentando con hacerlo a baja temperatura para extraer más CBD. A más temperatura y menos tiempo, mayor THC. A menos temperatura y más tiempo, más medicinal y menos psicoactivo. 

Debes estar muy atento cocinando con cannabis, sobre todo si buscas un “tostado” perfecto en 10 minutos, a alta temperatura. Si lo logras, eres un campeón. Pero no te pases. Utilizar muy poca yerba y fuego alto es un camino seguro a tener que fumar chustilla chamuscada, para al menos sentir algo.


Cuando ya tengas cogollos descarboxilados, con un colorido digno de una hamburguesa, es tiempo de infusionarlos en grasa, alcohol o cualquier cosa que tu estómago interprete como nutritiva.

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