Fumarse un porro con un jefe de Estado latinoamericano, como lo hizo Krishna Sai Andavolu, en los años de apogeo de la prohibición, sería impensable. Condenas diplomáticas hubiesen brotado de todos los consulados (especialmente de EEUU) y ríos de tinta reprocharían al poderoso que se haya prestado para tal rebeldía. 

Krishna Sai Andavolu se convirtió en el primer periodista que consiguió encender un joint sentado al lado de un presidente suramericano, todo bajo registro de las cámaras y para deleite de la internet. El grande del Pepe solo se rio.

Pepe Mujica, el presidente frente al que fumó Krishna Sai Andavolu
Foto: Ramiro Furquim/Sul21.com.br

Su gesto simbólico hizo eco alrededor del mundo. El vídeo recorrió todos los rincones digitales. Krishna estaba haciendo historia. Pensó, quizás, que ese era un pequeño porro para él pero un gigantesco blunt para la humanidad. 

Krishna Sai Andavolu da la vuelta al mundo y regresa a EEUU

El host y productor ejecutivo de Weediquette estaba en su gloria. Pero ese no era el final ni el principio de su aventura cannábica. Le faltaba recorrer las selvas colombianas, congoleñas y otras ciudades de EEUU: Denver, Oregon, Colorado… Todo esto en un afán de contar las diversas facetas del cannabis y lo absurdo de su prohibición

El viaje le llevó a desentrañar la esencia misma del prohibicionismo. En especial su cara más cruda. Todos sabíamos que EEUU era capaz de encarcelar a un hombre 5 años por tener dos porros. Pero quizás dudábamos de que hacían a la gente cometer delitos, para luego perseguirlos y agrandar sus números de arrestos. Números que les garantizaban millones de dólares en dinero federal. 

Nadie había mostrado qué tan lejos eran capaces de llegar. 

En su trabajo periodístico, Krishna difundió el caso del Departamento de Policía de Temecula, California, que infiltró agentes en dos secundarias con el objetivo de atrapar traficantes vendiéndole drogas a menores. Poco importaba que este tráfico supusiera menos del 1% del volumen total, o que no hubiese indicio alguno para perseguir adolescentes. 

La definición de la palabra “entrapment

Sin embargo, decidieron hacerlo. En 2012 encarcelaron a 22 estudiantes por supuesto tráfico de drogas, culminando la operación “Casa de Vidrio”. Entre ellos estaba un estudiante llamado Jesse Snodgrass, que padece autismo. Aislado, con grandes dificultades sociales, era un eslabón débil que un policía podía explotar para sus fines. 

Jesse Snodgrass, protagonista del reportaje de Krishna Sai Andavolu

Este policía fingió ser su amigo durante meses, presionándolo día tras día para que le vendiera cannabis. Un día, Jesse, ilusionado por mantener su amistad, le compró 0,6g de cannabis a un vagabundo por el ridículo precio de 20$.

El oficial hizo lo mismo con otros adolescentes, molestándolos hasta el hartazgo para que le consiguiera drogas. Incluso para que le vendieran su medicación prescrita. 

Pocos días después de que Jesse le llevara la marihuana a su amigo, estaba esposado y llamando a su madre para contarle que estaba encarcelado. La historia se repitió, con escasas variantes, para los otros 21 estudiantes.

En todos dejará secuelas, desde Trastorno de Estrés Postraumático hasta serias trabas para acceder a la universidad o ayudas estatales. El Departamento de Policía de Temecula recibe cientos de miles de dólares para encauzar estas operaciones, sin ningún escrúpulo. 

Krishna también nos contó sobre la valentía de los padres, dispuestos a todo para proteger y curar a sus hijos. Los padres de Jesse están asociándose con otros representantes de menores para emprender acciones legales. Así como los padres de Mykayla se agruparon para curar a su hija.

Su valentía es la de David contra Goliat, porque pretenden escribir una página más en la historia de la guerra contra las drogas, una en la que el más vulnerable no sea el más perjudicado.

Un comentario sobre “¿Por qué Krishna Sai Andavolu es un ícono del cannabis?”

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