Momentos mágicos de la legalización del cannabis en EEUU

Hasta ahora la guerra contra las drogas tenía un solo ganador, la policía y el estado, y un único perdedor definitivo, los consumidores y los pobres.

Con los cambios acontecidos en la última década, la tendencia ha empezado a revertirse y es tiempo de que los policías se coman sus palabras con patatas. 

El 13 de enero de 2021, la policía detuvo un automóvil en la autopista 140 ubicada en el condado de Lake.

Geografía americana a parte, la vía se encuentra en el estado de Oregón, donde la marihuana es legal para uso recreativo.

Sin embargo, al policía le pareció que el auto tenía un olor particular. 

En su reporte declaró que el conductor estaba nervioso, pero que no lucía fumado. Insistió en su pretensión de crimen, basándose en el olor a porro, y decidió prolongar la situación e inquirir más al respecto.

Al final, un derrotado Cristafer Delano (el precursor de este mágico momento de la legalización) le confesó al policía que tenía unas 16 onzas de cannabis. 

Le estaban pagando para llevarla a Denver, Colorado, a unos 1800 km, donde el cannabis también es legal.

Por lo que era un repartidor atrapado con el paquete correcto, en el lugar y tiempo apropiado para sentar un precedente. 

Fue condenado por reparto ilegal de marihuana y de posesión ilegítima de más de 32 onzas de marihuana utilizable. Por suerte para él, apeló el fallo y la corte le dio la razón. 

El veredicto se basó en que, debido a que la marihuana ya no es ilegal en Oregón ni en Colorado.

No es una sospecha razonable proceder a la búsqueda de actividad criminal basándose exclusivamente en el delicioso aroma que despide la planta.

Para un sistema judicial como el anglosajón esto es un importante precedente.

Pues los fallos suelen basarse en la interpretación de la jurisprudencia, es decir, qué han dicho los anteriores juicios al respecto.

Dicho esto, la policía ya no puede tirar del “huele raro” para inmiscuirse en los autos de cualquier ciudadano que le apetezca. 

La excusa del olorcito extraño es como un arma arrojadiza, sobre todo contra minorías y personas extranjeras.

Es (o debería decir, era) una herramienta efectiva para humillar y desacreditar al afroamericano, latino o árabe cuya etnia, en lógica racista, se asocia al cannabis. 

Mandatory Credit: Photo by Stefan Jeremiah/Shutterstock (10546001o) A crowd of protestors march up and down Fulton Street in Crown Heights, Brooklyn Metropolitan Transportation Authority protest, New York, USA – 31 Jan 2020 A mass demonstration was organized by a group known as FTP, ‘Fuck The Police’ who are protesting the increased police presence on the subway system among other demands.

Este argumentario no será tan efectivo la próxima vez y eso, señoras y señores, es una de las cosas mágicas que sucede cuando se legaliza el cannabis: 

Menos poder para la policía, más para el ciudadano. 

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