Marruecos ya regularizó el uso terapéutico de la planta del cannabis. También autorizó algunos usos industriales y estuvo haciendo estimaciones del mercado europeo, que esperan alcance los 11.000 mil millones de dólares .

Su historia cannábica es muy antigua, especialmente en las regiones del Rif, donde la planta es un componente irrenunciable para sus pobladores.

Marruecos legalizó primero que España el cannabis para usos terapéuticos e industriales. Este salto cuantitativo se da a propósito de la decisión de la ONU de sacar, de forma permanente, al cannabis de su lista de drogas más peligrosas. Este cambio de criterio, a ojos de la comunidad marroquí, es una oportunidad perfecta.

Tinteras de Fez

El kif, como se le conoce en el Norte de África, hunde sus raíces en más de 500 años de acervo histórico. Desde que el método de elaboración de hachís fue introducido en el país, presuntamente desde el Líbano, Marruecos se consolidó como el principal productor mundial. Esta posición solo se la disputa Afganistán.

Lo cierto es que, del hachís que llega a Europa, hasta el 70% se produce en Marruecos. Esto transformó su economía y sus tierras para adaptarse a tan creciente demanda. Empezando por sustituir la beldía (literalmente, yerba de aquí), por las variedades híbridas conocidas como khardala. Estas plantas, de cosechas más abundantes, también demandan más agua, muy preciada en el desierto.

Los rifeños, la vanguardia del cannabis en Marruecos y todo Oriente Próximo

Paralelo a su ilegalización de cara a la comunidad internacional, la inmensa mayoría de los marroquíes están a favor del uso de la planta y es una fuente de ingresos significativa. Se estima que hay alrededor de 90.000 hogares que dependen de este cultivo, unas 760.000 personas. Esta constituye una parte sustancial de la economía de subsistencia en las regiones norteñas del Rif: Alhucemas, Chauen y Uezán .

Chauen, Marruecos

Es por ello que, desde su prohibición en 1956 y la reafirmación de esta en 1974, la producción de kif sigue siendo común en el campo marroquí. Los incentivos económicos son un importante motivo, pero también la herencia milenaria que tiene el cannabis en Marruecos y todo Oriente.

La zona del Rif, muy autónoma social, económica y políticamente, es el gran centro de producción cannábico. Ni el rey Hasán II ni Mohamed VI tuvieron éxito en sus intentos por acabar con la cannabis. Por lo general, las comunidades rifeñas responden con mucha contundencia (cortes de vía, toma de instalaciones…).  

Corte de ruta en la región del Rif

Con la reciente legalización de la planta para usos industriales y terapéuticos, tal como está planteado, el sector tendrá un fuerte componente estatista e interventor, y no se prevé regularizar el consumo recreativo.

En ese sentido, obligaría a los cultivadores a asociarse en cooperativas. La producción resultante estará comprada por adelantado, de forma íntegra, por el Estado. Esta forma de legalización está en sintonía con la realidad agrícola, pues la mayoría de las familias son pequeñas productoras. Poseen, en promedio, hectárea y media para sembrar.

zonas de producción de cannabis en marruecos

Todo hay que decirlo, el monopolio de su manufactura y distribución se lo garantiza el gobierno del país, conocido por sus prácticas autoritarias y autocráticas. El gobierno de Mohamed VI está ávido de una inyección a las arcas públicas, mermadas por la falta de turismo y el estallido del conflicto Polisario.

Un comentario sobre “La rebeldía rifeña que legalizó el cannabis en Marruecos”

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *