En América y el mundo el cannabis medicinal vive un auge tremendo. Desde las regiones árticas de Canadá a la Pampa argentina; desde Portugal a Bruselas, políticos y científicos comparten el creciente consenso por los beneficios de la planta. Sin embargo, aún hay muchas trabas para su implementación. Contra la desinformación y el estigma, las investigadoras y enfermeras cannábicas toman el testigo.

A pesar de 100 años de prohibición, millones de personas continuaron consumiendo cannabis. Bien de forma terapéutica, recreativa e incluso como ámbito de exploración científica. Hoy en día el estigma permanece, lo que repele a la comunidad investigadora para sumergirse en el asunto y extraer conclusiones sólidas. Sin embargo, quienes no se dejaron amedrentar por la prohibición, tienen décadas desarrollando tesis sólidas e incontestables, con los más rigurosos criterios científicos. Sus voces, ignoradas por años, cobran relevancia a la luz de la regularización.

Desde el estado de Veracruz, México, destacan la desinformación y la estigmatización como los principales obstáculos a superar. Este país norteamericano aprobó el pasado marzo el uso medicinal de la planta, pero carece de marco informativo. Los pacientes se encuentran con regulaciones poco amistosas y muchas preguntas sin respuesta. Paulina Mejía, bióloga y magíster en biodiversidad, tiene años trabajando en el uso tradicional y medicinal del cannabis.

Desarrolla su trabajo desde el Instituto Multidisciplinario de Investigaciones Fitocannabinoides, una organización dedicada a la difusión de las propiedades de la planta. De acuerdo a sus investigaciones, los compuestos principales se agrupan en dos grandes familias: terpenos y flavonoides. A partir de ahí, el abanico de sustancias específicas varía entre las 500 y las 1000, todas con peculiaridades y potenciales específicos. Desde anticonvulsivas hasta antisépticas, el desconocimiento coloca a la investigación científica muchos pasos por detrás de las posibilidades terapéuticas.

El cannabis medicinal tendrá enfermeras cannábicas y terapeutas especializados

Al norte de Río Grande, en EEUU, el panorama del cannabis medicinal florece. El debate público se plantea cómo nombrar a las futuras expertas en las propiedades de la flor, encargadas de encauzar al paciente en las variedades que mejor se adapten a sus dolencias. Tomarán el relevo a los budtenders, neologismo derivado del bartender en alusión a los buds (cogollos) de cannabis.

Estos budtenders, que por lo general trabajan en dispensarios destinados al consumo recreativo, tienen un conocimiento más empírico que fito-farmacológico. Ante esta disyuntiva, se constituyó un sólido entramado de enfermeras cannábicas, con creciente impacto positivo en la comunidad de pacientes.

De momento se agrupan en torno a cuatro agrupaciones: la Asociación Americana de Enfermeras Cannábicas, la Sociedad de Clínicos Cannábicos, la Asociación de Enfermeras de Hospicio y Cuidados Paliativos y la Asociación de Enfermeras Holísticas Americanas. Su propósito es asesorar a pacientes y médicos sobre las aplicaciones de la planta.

Al respecto, es de destacar el trabajo de muchas enfermeras registradas que dan un paso adelante a favor del alivio para sus pacientes. Desde la iniciativa privada, 2Leaf y Cannabis Care Team constituyen la vanguardia del remedio antes del remedio: la verdad, antes que la mentira.

2LeafNurses y Cannabis Care Team

2Leaf es fundada y dirigida por la enfermera Dedee Culley. Su propia experiencia con pacientes la llevó a notar que la epilepsia infantil podía ser eficazmente tratada con cannabis. Años más tarde, a su esposo le diagnosticaron un cáncer cerebral. Para ella fue un llamado de Dios: su camino estaba en ser una enfermera cannábica.

Por otro lado, Cannabis Care Team tiene un eslogan que resume los dos frentes en los que combaten, por una parte, a la desinformación, y por otra a enfermedades terribles: “Education before medication“. También tiene una lectura que busca desincentivar la automedicación, de efectos y alcances desconocidos, en ocasiones contraproducentes.

Con ese mantra, proponen servicios educativos a la par que terapéuticos. Ofrecen visitas de personal especializado, asesoramiento para infusiones, guías de dispensarios y para autocultivo, y consultores de bienestar. Al mismo tiempo, desarrollan alianzas con la comunidad científica y tienen en su página web un amplio compendio de información sobre las aplicaciones terapéuticas del cannabis.

El ámbito del cannabis medicinal es cada vez más amplio. Ante los políticos retrógradas y médicos reticentes, toma cuerpo un nutrido grupo de profesionales de la salud dispuestos a defender el alivio de sus pacientes contra toda consecuencia, interés o estigma. Su futuro será brillante.

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