El mundo del cannabis requiere de conocimientos transversales, cooperación e investigación para su completo florecer.

Nace el primer Hub de cannabis en la Universidad Politécnica de Catalunya. ¿Pero qué rayos es un Hub? Pues un espacio de, por y para emprendedores. En él se aborda desde un enfoque sinérgico las relaciones de negocio, crecimiento y conocimiento. En pocas palabras, un lugar donde todos pueden bajar (al menos de momento) las espinas de la competencia y ponerse a buscar soluciones transversales a problemas que los afectan a todos.

Un espacio donde se encuentran los académicos de larga trayectoria con los empresarios, y viceversa. Valenveras, enfocada en el ámbito medicinal y consciente de esta necesidad, se asocia con la UPC en su afán por ampliar los caudales de la investigación actual.

Desde cómo optimizar el cannabis para fibras finas, hasta cómo potenciar la efectividad conjunta de algún principio activo de la planta, en el CannabisHub se dan cita agrónomos, investigadores, divulgadores, farmaceutas… con el objetivo en común de aprovechar el potencial completo de la planta en todo su esplendor.

En ese sentido, el primer Hub de cannabis del mundo se caracteriza por el enfoque transdisciplinario de sus profesionales. Asimismo, plantea la importancia de tender puentes entre el sector privado y las universidades, incubadoras de investigación y desarrollo de importancia capital para esta nueva industria.

En su jornada de presentación, lanzada a finales del mes pasado, es posible ver cristalizados los diversos abordajes a la materia. Todos comparten, no solo el gusto por el cannabis, sino una rigurosidad científica incandescente.

Una fibra nueva no tan nueva

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La doctora en ciencias químicas, Diana Cayuela

Diana Cayuela tituló su intervención “Recuperando la fibra del cáñamo”. En ella, inició con un pequeño repaso por la historia: las velas y cuerdas de las carabelas de Cristóbal Colón estaban hechas de cáñamo. Esta fibra destaca por su tremenda resistencia a las inclemencias del ambiente y las fuerzas de torsión.

Pero entonces llegó el algodón y lino. Sus fibras son más maleables para producir tejidos finos, suavecitos. Para los usos de fuerza, las fibras basadas en petróleo sustituyeron al cáñamo en cuestión de décadas.  

La explicación, desde el punto de vista textil, tiene que ver con la lignina. Este compuesto es la clave para que las fibras del cáñamo sean haces de fibras, muy resistentes, pero al mismo tiempo duras y rugosas.  El algodón, en cambio, se caracteriza por largas fibras individuales, fáciles de hilar, idóneo para tejidos suaves y finos.

Desde el Instituto de Investigación Textil de Terrasa (INTEXTER), Cayuela y sus colegas están investigando cómo eliminar la lignina de forma sostenible. Esto constituiría, para los demás miembros del Hub especialmente, un conocimiento valiosísimo de cara al desarrollo de textiles cannábicos.

La necesidad de una apuesta en I+D del primer Hub de cannabis

Otra intervención que nos gustaría destacar es la de Josep Allué. Este doctor en farmacia tomó la palabra para hablar de cannabis medicinal bajo un título inusual: “Cannabis, uso medicinal ¿Qué fue primero?

Su recuento histórico inició por China y la India. Los registros pictográficos de tiempos remotos le sirven de base para plantear una interrogante clave.

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El doctor Josep Allué en el lanzamiento del Cannabis Hub

¿Qué fue primero? ¿el uso medicinal, industrial o lúdico? Al respecto afirma: “Entre uso lúdico y uso medicinal la frontera es, más que una línea roja, pequeña, justa… Seguro. No hay más.” En ese sentido, asegura que cada cultura puso el acento en uno u otro uso, en determinado momento histórico y siempre con una línea difusa entre ellos.

Para Occidente, el inicio de la industria farmacéutica aisló compuestos de cannabis sativa para dolencias específicas. Extractos fluidos, cigarrillos para fumar, concentrados… todos tenían un potencial terapéutico indistinguible de un uso recreativo moderno.

El cannabis, en ese sentido, es solo comparable con el opio. Sin embargo, la planta del cáñamo no tiene alcaloides y la naturaleza química de sus compuestos activos no interactúan con el sistema cardiopulmonar. El sistema cannabinoide, al igual que el opiode, sí que recorre la totalidad del cuerpo.

Allué finalizó su intervención destacando la importancia de que el primer Hub de cannabis aporte dinero para investigación. Los potenciales terapéuticos de la multitud de compuestos del cannabis, más allá del THC y el CBD, aún están por explorar.

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Un comentario sobre “Innovación y conocimiento para compartir: el primer Hub de cannabis”

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