Hostigamiento a asociaciones cannábicas por toda España

Las leyes van, poco a poco, adaptándose a un mundo nuevo de descriminalización y legalización, tanto para usos terapéuticos como recreativos. Es el futuro, y la guerra contra las drogas el pasado. Políticos y legisladores cada vez lo tienen más claro, pero, ¿cuándo se enterara la policía del pueblo?

Eso se preguntan los acusados del Paseo del Cauce de Valladolid, a quienes se les imputan delitos contra la salud pública que conllevan casi dos años de cárcel y sanciones económicas que rondan los 6000 euros. Estos chicos, regentes de una asociación cannábica, fueron sorprendidos por la policía a finales de enero, según reseña Europa Press

¿El supuesto motivo?

Los vecinos se habían quejado del olor a cannabis, y la policía no tardó en actuar. Para los chavales, que se encontraban jugando videoconsolas fumando unos petas, como lo más normal del mundo, no sospechaban que ese día el puño de la ley iría a aplastarlos. 

Una operación rutinaria para la policía encierra, con mucha frecuencia, un manejo pendenciero de la ley.

Molestar clubes cannábicos, debidamente registrados, es una de esas operaciones. La Asociación 420 de Valladolid está inscrita en el Registro Nacional de Asociaciones, por lo que un manejo penal y policial del asunto está fuera de la ley.

¿Y cuál era la espectacular operación narco que llevaban a cabo?

Pues dos tarros, con menos de 100 gramos cada uno, y 114 plantas. Todo ese cannabis, distribuido entre 30 socios inscritos, da una media de 4 plantas por persona y 6,5 gramos por cabeza. 

Vamos, todos unos capos a lo Pablo Escobar los chavales. 

Los vecinos, y quizás algún policía muy atarantado, pensarán ahora que Valladolid está más segura sin una asociación de cannabis en su bajo. Lo que no saben, o quizás sí pero son particularmente lelos, es que todos los que compraban en la Asociación 420 ahora lo harán en el mercado negro

La ecuación es sencilla, pueblo más asociación, igual a fin del mercado negro. Pueblo menos asociación, y los camellos proliferarán en busca de la demanda perdida. Enhorabuena, la guerra contra las drogas en un vistazo. 

Los abogados de los acusados planean impugnar todo el proceso, empezando por la entrada ilegal de la Policía Municipal en el recinto, que no contó ni con la autorización de los dueños ni la debida acreditación judicial. 

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