El gobernador de Nueva Jersey firma la paz con el cannabis

La dialéctica de guerra contra las drogas caló hondo en una generación entera de políticos.

Desde los conservadores de Nixon hasta “la vieja guardia” del PSOE.

Todo el espectro político de partidos clásicos tiene alguna reticencia hacia las drogas y especialmente hacia el cannabis

En ese sentido, el enfoque policial-militar de lucha contra las drogas se convirtió en un estándar en las décadas de sus gobiernos, y aún hoy tenemos ecos de aquellos pataleos.

Bien en la forma de leyes Mordaza o como policías militarizados, la prohibición y la guerra van en realidad en contra de personas.

Pobres, racializadas y sí, por qué no, consumidoras de cannabis. 

En ese mismo sentido, las iniciativas por legalizar y regularizar el cannabis, ¿deberían tomarse como tratados de paz? ¿debería haber un cogollo estampado el documento, en nombre del cannabis, donde se reconoce su victoria y se le restituyen sus tierras? 

Lo más parecido a eso que conocemos es la firma de una ley. En este caso, una votada por los ciudadanos de Nueva Jersey. Su gobernador, el señor Phil Murphy, reconoció la ineficacia de la guerra contra las drogas y reconoció su instrumentalización para ejercer prácticas racistas.  

Le faltó decir que las leyes no se ensañan con nadie sino las personas, en este caso la policía con los afroamericanos.

Porque la situación era de genuino acoso. La senadora Teresa Ruiz, en la proclamación de la ley, señala que alrededor de 100 personas eran arrestadas todos los días en relación a delitos leves de posesión de cannabis. Esto se debe a un modelo policial anticuado, plagado de injusticia social y motivaciones raciales, tal como señala también Steve Sweeney.

Con esta legislación, Nueva Jersey se convierte en el estado número 13 de los EEUU en legalizar el uso del cannabis para adultos mayores de 21.

La peculiaridad negativa de la legislación, tal y como está planteada, es que no permite el autocultivo y llega muy tarde. 

El mismísimo gobernador Murray se negó a firmarla, prolongando el proceso casi tres meses desde la votación en noviembre, hasta que se introdujo una reforma específica para penalizar a los menores hallados en posesión. 

Laura Cohen, abogada que ha defendido a menores en delitos de este tipo, señala que el enfoque punitivo está lejos de ser la solución.

Pues la interacción con la policía y el sistema de justicia por lo general inflige un trauma en los adolescentes y sus familias. 

Asimismo, afirma que, si las tasas de arrestos y persecución perjudican a los afroamericanos y latinos, el mismo patrón se repetirá con los menores de 21.

En lugar de establecer penas severas y tratar con policías, declaró al NJ.com que:

“Nueva Jersey debería usar estrategias de educación en salud pública y conectarse con las comunidades para desalentar el consumo en menores, sin policías ni recursos judiciales”

Legalizar el cannabis es un paso inestimable en el resarcimiento a comunidades marginadas, pero es una espada de doble filo si se repiten los mismos esquemas de la prohibición.

Penas más altas no implica menos consumo, sino más marginación.

Mientras escribo estas líneas, el fiscal general de Nueva Jersey ordena a las fuerzas del orden cesar los arrestos por marihuana

¿Será este el fin del racismo institucional de la policía? Es improbable. ¿La legislación sobre cannabis de Nueva Jersey es modélica? El gobernador Phil Murphy piensa que sí. Al grito de “más educación, menos policías”, diferimos.

Un comentario sobre “El gobernador de Nueva Jersey firma la paz con el cannabis”

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *