La iniciativa del gobernador para implantar el cannabis en Jujuy está llena de grises, irregularidades y un tufillo penetrante a nepotismo

El gobernador de Jujuy muestra mucho entusiasmo por el cannabis. Tanto que llegó a afirmar a principios de mes que “el cannabis es el camino“. Sin negar los potenciales económicos de la planta, cuando se trata de políticos que llaman abiertamente a “plantar cannabis” todo puede parecer para maravilloso. Pero las apariencias engañan.

Gerardo Morales es gobernador de la provincia de Jujuy desde 2015. Una de sus propuestas más audaces es impulsar el desarrollo de la cannabis en Jujuy. En Argentina, el modelo regularizador obliga a las iniciativas cannábicas a contar con participación pública. Esto, en principio, es una forma idónea para distribuir los recursos y garantizar la calidad del producto. Pero el señor Morales parece tomarse muy en serio su participación en la industria.

El gobernador y el cannabis en Jujuy

Es su propio hijo, Gerardo Morales, quien preside la empresa Cannabis Oficial Avatara Sociedad del Estado (CANNAVA S.E.). En 2019, dicha empresa recibió una concesión gratuita para operar una plantación de cannabis de 14.000 hectáreas. Una de las más grande del planeta de propiedad estatal.

ubicación de cannabis en Jujuy
Ubicación de Jujuy en Argentina

Esta plantación, que contó con inversión norteamericana, puede producir hasta 40.000 toneladas de flores al año.

CANNAVA se financió gracias a la empresa norteamericana Green Leaf y al Gobierno de la Provincia de Jujuy. Así lo reseña el diario Disenso, que acredita la fuente de dinero tanto estadounidense como jujeño. La financiación estatal supuso un préstamo de última hora de 50 millones de pesos (algo menos de medio millón de euros) .

Tal como está planteado, el hijo del gobernador está recibiendo grandes cantidades de dinero público.

Las irregularidades son flagrantes. No solo por un evidente conflicto de intereses, sino por la posible prevaricación y el nepotismo. En Europa o EEUU un político listillo de esta clase, en cualquier rubro industrial, saldría por los pelos de la cárcel.

La otra cara de la moneda son los productores. El tejido agricultor de Jujuy no está convencido de que la plantación de cannabis traerá algún beneficio para ellos. Así lo manifiestan en declaraciones a Jujuy Al Momento.

Reclaman incentivos para sus cosechas tradicionales, así como la apropiación de la finca “El Pongo” para sembrar cannabis, sin previa consulta ni acuerdo con los campesinos locales. Denuncian una situación de extrema precariedad, que se contrapone a la bonanza de la inversión norteamericana y sus proyectos.

Las plantaciones de cannabis al estilo de California están muy bien. Pero en California y Wyoming. Las realidades del campo suramericano son otras. La introducción de cultivos anteriormente proscritos no supone un cambio estructural ni una mejora palpable para las comunidades, que tienen décadas cultivando la tierra y merecen no solo el concilio, sino obtener beneficios reales.

Si la siembra de cannabis en Jujuy no beneficia a sus habitantes, sino solo a una élite y sus compadres, la lucha por la regularización de la planta se ve empañada por la corrupción y el nepotismo. Están cambiando todo para no cambiar nada.

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Un comentario sobre “El cannabis en Jujuy florece. La corrupción también”

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