Para atajar la problemática de conductores drogados, desde 2014 la DGT puso en práctica una aplicación agresiva de la legislación. Debido a la falta de fundamento científico, los drogotest son inconsistentes en sus resultados. Para los usuarios de drogas esto supone un castigo excesivo más que proporcional.

Si fumaste un porro, al día siguiente puedes conducir. Del mismo modo, si consumiste cuatro cervezas y dos copas, pides un taxi. Al día siguiente, después de desayunar y tras una o dos tazas de café, vas a por tu coche y a casa. Conducir con resaca, lo que puede implicar que aún tienes alcohol en sangre, no es incapacitante. A ningún policía se le ocurriría multarte por beber el día anterior. Entonces, ¿por qué sí por fumarte un porro o tomar una pastilla de MDMA?

drogotest

La respuesta no es sencilla y tiene múltiples aristas. Cabría empezar considerando cómo medimos otras sustancias. Tras años de pruebas, contrapruebas y test de doble ciego, se determinó casi de forma universal que un 0,20mg/L de alcohol en sangre era una medida incapacitante para conducir. Por encima de 0,60mg/L ya se presume delito, porque reviste un riesgo para la integridad propia y de terceros. Nuestro conocimiento sobre el alcohol y su procesado es lo suficientemente extenso para idear el alcoholímetro.

Pero, ¿podemos decir lo mismo de otras sustancias psicoactivas? ¿existe el mismo bagaje científico para demostrar que el drogotest es fiable? ¿sabemos a ciencia cierta cuál es la cantidad mínima incapacitante para conducir de la cocaína, las anfetas o la cannabis? La respuesta es no. Décadas de ilegalización conllevan el cierre del grifo científico. No hay estudios ni jurisprudencia. Los organismos de tráfico deciden, por tanto, penalizar a bocajarro.

Los dimes y diretes del drogotest y otras pruebas

El consumo de drogas en España está, en teoría, despenalizado. Sin embargo, los drogotest que realizan los agentes de tráfico pueden detectar trazas de la sustancia, aunque el consumo haya tenido lugar horas o días antes. Si fumas un canuto por la mañana, nadie en el mundo mundial te dirá que no puedes conducir por la noche, excepto un Guardia Civil en un control de tráfico. Este agente del orden, restregando su porra en la cara de la ciencia, advertirá infracción con la más mínima presencia de THC en saliva.

Si dicha infracción costase 50 euros y una llamada de atención, nadie pondría el grito en el cielo. El problema es que las penas pueden alcanzar los 1000 euros de multa y la retirada de 6 puntos del carné de conducir. Para muchos esto significa directamente perderlo. No hay proporcionalidad entre la incapacitación para conducir y la sanción. Se penaliza y ya.

A la luz de la evidencia, no hay todavía un consenso científico entre la tasa de THC en saliva incapacitante para conducir. No hay ni siquiera consenso en que el THC sea incapacitante para conducir, puesto que la absorción y sus efectos varían mucho entre usuarios. Snoop Dogg podría conducir un helicóptero Apache bajo los efectos de un blunt, mientras que un primerizo se caería de la bicicleta con dos exiguas caladas.

Sobre las demás drogas populares, como la cocaína y las anfetas, tampoco hay evidencia científica suficiente. En todo caso, del mismo modo que el alcohol de dos cervezas en sangre no es incapacitante, es de suponer que existe una dosis de estas sustancias que no nos convertiría en peligro al volante. A ojos de la policía, sin embargo, el drogotest es un cribado para perseguir consumidores soslayadamente.

Ante la duda, prueba de contraste

La recomendación legal es, siempre que se tenga seguridad de que no se está incapacitado, solicitar una contraprueba de sangre en un hospital. Sobre todo en casos descabellados, como el de esta bióloga, cuya prueba debió confundirse con la de Keith Richards, puesto que dio positivo en cannabis, cocaína y anfetaminas en dos test diferentes.

En el reciente estudio titulado “Cannabis: Ciencia y Derecho” también hacen hincapié en la falta de homogeneidad científica a la hora de realizar las pruebas, lo que pone de manifiesto la vulneración (y dejadez) respecto a los derechos del usuario de drogas.

“Cada laboratorio utiliza unos puntos de corte en sangre y saliva diferentes, no existiendo una ley de control metodológico de estos instrumentos que se utilizan en derecho sancionador, algo proscrito por el principio de legalidad”

Francisco Azorín en Cannabis: Ciencia y Derecho

Con este panorama, es evidente que España se queda muy por detrás de otros países con marcos regulatorios vanguardistas. Se persiste en las iniciativas punitivas más que científicas, en la persecución más que en la educación.

Los usuarios y automovilistas en general se beneficiarían de saber cuánta cocaína puede impedir su buen desempeño al volante, o cuánto esperar después de tomar una pastilla de MDMA antes de coger el coche. A nosotros no nos queda duda de que se pueda fumar y estar capacitado para conducir, la pregunta es qué tanto, en qué tiempo y según quién. La evidencia científica en ese sentido sería pionera y extrapolable al mundo.

Un comentario sobre “El drogotest es incongruente, inconsistente y vulnera tus derechos”

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