La tierra española es un lugar privilegiado para sembrar cannabis. El sur, en especial, por sus temperaturas cálidas y sol todo el año. Pero el norte no se queda a atrás. Así lo demuestra Cañamo Valley y su iniciativa agrícola en Ribadesella, Asturias.

La planta de cáñamo es de una versatilidad envidiable. No necesita pesticidas ni herbicidas, enriquece el suelo donde crece y produce grandes cantidades de materia prima para textiles, aceites, alimentos y medicinas. Es una de las plantas más utilizadas por la humanidad, y poco a poco se abre paso gracias a una nueva generación de agricultores.

Cansados de la fiebre prohibicionista, llevan años poniéndose manos a la obra para recuperar todos los potenciales de la cannabis sativa. Cañamo Valley es una empresa asturiana, con dos plantaciones de 3 hectáreas de cáñamo industrial y una planta procesadora. Desde su rinconcito del planeta pretender enviar un mensaje al mundo: el cannabis volvió para quedarse.

Sobre la tierra asturiana, nadie mejor que ellos para afirmar que:

“Asturias es ideal para sembrar cáñamo siempre y cuando lo hagas en las fechas idóneas (…) En Asturias crece muy bien: las cualidades del terreno son ideales y el clima, al ser muy húmedo, es muy favorable para sus etapas de crecimiento”

David Cárcaba, CEO de Cañamo Valley en declaraciones a La Voz de Asturias

David Cárcaba afirma que su rubro principal es el industrial, al que diferencia del medicinal (más orientado a los cannabinoides psicoactivos) y sobre el que hay “mucho desconocimiento y una especulación enorme“. Los niveles de THC de sus plantas siempre serán inferiores al 0,2%, como certifica la Unión Europea. El CBD de sus plantas y productos gira en torno al 0,4% y hasta el 5%, como se desprende de su página web.

Desafíos y potenciales de Cañamo Valley

Conciliar altos niveles de CBD sin superar el límite legal de THC es una tarea ardua, que ha llevado a muchos agricultores a experimentar problemas con la ley y al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación a publicar un documento aclaratorio.

En diez años o menos, cuando el cannabis vuelva a ser un producto universal en todas sus vertientes, documentos como estos quedarán confinados a los museos y serán testimonio de una ceguera insospechada por las futuras generaciones.

Mientras tanto, empresas como Cañamo Valley son la vanguardia en la producción de derivados del cannabis. De momento sus productos estrella serán el aceite virgen extra, las semillas, los corazones de cáñamo, la harina de cáñamo y los piensos para animales. Estas solo representan una fracción de todas las posibles aplicaciones.

De momento, ya han cedido parte de su producción a Mi María Hempworks, otra empresa asturiana enfocada en la fabricación de textiles a base de cáñamo. Asimismo, forman parte de la Asociación Española del Cáñamo y tienen un objetivo manifiesto de tejer redes de productores para consolidar y normalizar la siembra de cáñamo.

El CEO y fundador también manifiesta cierto descontento por la falta de ayudas estatales, tanto a nivel nacional como autonómico. Comparte el sentir de muchos cuando afirma que España, pese a su potencial, está rezagada:

“Tenemos la tierra, tenemos todo pero no arrancamos, estamos ahora todavía despertando

Cañamo Valley ya es pionera de la industria del cáñamo en Asturias. David y compañía están poniendo todo su empeño en renovar el campo español. No cabe duda de que, con un poco de impulso, se convertirán en los negocios del mañana.

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