30 Años de cárcel por fumar marihuana

Sí, todavía hay legislaciones que contemplan penas tan descabelladas para delitos de posesión y consumo de cannabis

La inaudita sentencia se dio a conocer a principios de este mes en la provincia de El Kef, en Túnez, a 175km de la capital y cerca de la frontera con Argelia

Este centro neurálgico del noroeste tunecino se ha visto, en los últimos años, azotado por la pobreza, el desempleo y la precarización de los jóvenes. Tres de estos muchachos son los condenados a pagar dicha pena de prisión desproporcionada, por el supuesto agravante de haber consumido cannabis en público.

La llamada “Ley 52” es un vestigio de la dictadura de Zine El Abidine Ben Ali, que asoló el país hasta 2011.

Los entendidos de política local apuntan a que estuvo relacionado con el tráfico de drogas del hermano de Ben Ali.

Que para desmarcarse de tan mala prensa decidió irse al otro extremo.

Lo que no sabía el despiadado dictador es que las leyes antidrogas sólo fortalecen a los narcos, mientras que destrozan vidas de inocentes.

La ley establece atenuantes solo en ocasiones específicas y no distingue entre drogas ni cantidades: todas van al saco de lo prohibido y punible, por igual. 

Las Organizaciones No Gubernamentales que actúan en Túnez apuntan a que hasta un 20% de todos los presos están encerrados por la Ley 52, la mayoría relacionados al consumo y posesión.

Desde Abogados Sin Fronteras señalan también la mala prensa que recibe el país por una condena tan desproporcionada. 

Por otro lado, la sentencia pasó desapercibida para un país conmocionado por múltiples y masivas protestas en contra de la represión policial.

En un clima tan crispado, hasta el primer ministro Hichem Mechichi tuvo que reconocer el exabrupto y comprometerse a revisar la ley, como reseña La Vanguardia

La movilización ha incluido una reivindicación más con esta reciente injusticia. Proliferan en redes sociales los perfiles con la imagen de una hoja de cannabis y el puño cerrado de lucha. 

Zied Ghanney, diputado por el partido “Corriente Democrática” defiende de forma abierta la legalización.

La cual aboga por una industria nacional de cannabis y un manejo sanitario, no policial, de los jóvenes adictos. 

Frente a los estados policiales, que creen que pueden erradicar la planta a punta de policías, es menester responderles de forma enfática: perseguir el fruto de la tierra es propio del tonto y mezquino.

Cada día de ilegalización es un día de jóvenes presos y futuros sesgados.  

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